Pasando, caminando voy,
Al verte, advertir,
Tu graciosa silueta,
Destruida en un resquebrajánte dolor,
Arden tus ramas,
Dejo de amar tu corazon,
Arden tus ramas,
Dejo de amar tu corazon,
Agonía de mil dolores,
Y un solo suspiro a tu alrededor.
Tristezas de mil lamentos,
Suspira un desdeñado corazón,
Ardentus ramas,
Dejas morir tu pasion.
Ardentus ramas,
Dejas morir tu pasion.
Y seguí caminando como el viento corría delante de mí,
Que dolor, que agonía
Saberte sufrido,
Verte sufrir.
Los días pasaron,
Ya solo de tus hojas cenizas quedaron,
Y desde mi casa un sublime olor,
Despierta todos mis sentidos,
Y me recuerda,
Te recuerdo,
Te sueño entre mis sueños,
Y verte vivo yo quiero.
Días después de sequia,
De lluvias también pasadas,
Días después de mis días,
Aun te sentía,
Aun te añoraba.
Pasando caminado voy,
Por los caminos que ya olvidaba,
Al ver tú belleza y sombra,
Que de flores,
Y frutos dabas.
Hoy quiero escribir en tu nombre,
Palabra que antes pensaba,
Al ver de tus ramas caer,
Hojas que hoy te resaltan,
Aromas que de flor emanas,
Ideas que en mis labios hablan.
Flor, rosa y de gusto dulce,
De ti aprendí la gran gracia,
Que aunque tus ramas dejes arden,
Por dentro, tu grande y sabia,
Te haces renacer en vida,
Noche tras día,
Alma tras alma.

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