martes, 15 de marzo de 2011

Cuando te vi, me dijiste.



Y un día después,
De la tormenta,
Cuando las nubes estaban calmas,
Y los cielos parecían dorados.

Una nueva luz empezó a brillar,
Y te acercaste a mí,
Con luz sin fondo,
Que parecía emanar de ti.

Vi las cosas más claras,
Los sentidos parecieron más puros,
Mis emociones fluían libremente,
Cuando te vi.

Las hojas que arrastraba el viento,
Parecían detenerse,
Y los latidos de mi corazón,
Retumbaban en todo el firmamento.

Por segundos u horas,
Eternas y fugaces a la vez,
Te vi llegar,
Entrando en mí.

Y me dijiste,
¡Te Amo!

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