sábado, 24 de marzo de 2018

Porque te elijo.



A veces dudo de hacerlo,
A veces me estremece la culpa,
Pero siempre pienso en ti,
En tu gracia y tu locura.

Muchas mañanas pasan de lado,
Mientras veo que otros se van,
Mientras despido a los peregrino,
Que buscan su mundo salvar.

Siempre sigo buscando excusas,
Aunque me cueste ya verlas pasar,
Siempre veo que nada tengo,
Aunque hoy me quiera quedar.

Sigo y sigo caminando,
Buscando mi rostro en tu faz,
Cada vez más desolada,
De los rostros que miro pasar.

Dudo y calló a la duda,
Tomando una decisión audaz,
Mientras veo que otros se lanzan,
A un mundo de armas tomar.

Busco siempre un consuelo amargo,
En las cosas que quiero lograr,
Aunque sepa muy al fondo,
Que cerca las debo dejar.

Miro tierras desprovistas,
De amor del bueno y capaz,
De fecundar en lo estéril,
Una vida singular.

Sigo y sigo recordando,
Los sueños que me han de llevar,
Al amor puro y bonito,
Que me hace por ti hoy luchar.

Busco y busco en la memoria,
Mis días de alegre pasar,
Cuando destella visión ominosa,
Venezuela triste al amar.

sábado, 1 de agosto de 2015

Sobre Hielo y Sombra.


Me siento solo,
Como el murmullo de las olas,
Como el susurro del viento,
En una noche profunda y serena.

Alma de vaga presencia,
Que aspira a ser inundada de amor,
Amor que no tiene,
Amor que anhela en un abrazo.

A veces siento que soy,
Solo una tenue figura,
Dibujado por el tiempo,
Deseando perdurar más y mejor.

Lanzado a un mundo de encuentros fugaces,
De corazones sombríos y rotos,
Que esperan recibir,
Lo que no pueden dar.

Ríos de lamento esperan nuestro camino,
Senderos sinuosos que no sabemos a dónde llevan,
Ni de dónde viene,
Pero que quedan por recorrer.

Cuando la luz se hace pesada,
La sombra calma como el hielo,
Un calor muy humano, adolorido,
Que se congela en la esperanza de sobrevivir.

Mis raíces se resecan,
Mis suspiros se hacen cortos,
Mis latidos trémulos y forzados,
Mientras no sé si podre sobrevivir.

Una leve y esperanzada mirada,
Me sostiene en la penumbra,
Rogando que no desfallezca,

En mi azul atardecer sombrío.

lunes, 9 de febrero de 2015

Amor de momento.


Una palabra al abismo,
Es un sueño despojado de orgullo,
Es una necesidad latente,
Es mi petición de que regreses.

Son oleadas de emociones,
Unas duras y otras suaves,
Esperando ser sanada,
La herida que me ha dejado tu vacío.

Te expuse mi corazón,
No sabría decir si lo pudiste ver,
Éramos muy diferentes,
Éramos vinagre y miel.

Quizás una petición de nuestra alma,
Cansada de siempre ser la misma,
Buscaba en tus alas mi libertad,
Buscaba en mis ideas tus sueños.

No me arrepiento de haberte soñado,
Quizás si me duele despertar en tu falta,
Pero de una cosa si estoy muy seguro,
Contigo habría crecido.

Me devolviste parte de lo que había perdido,
Que no estaba afuera desolado,
Sino en mí,
Descuidado.


Gracias por ser el amor que necesité en ese momento.

viernes, 16 de enero de 2015

Lo que necesitaba.


Una noche te encontré,
Improvisando comentarios,
En un círculo de amigos,
Donde yo era un intruso.

Poco a poco desperté,
Esa curiosidad incesante,
Esa mirada penetrante,
Y te había cautivado.

Pensé que venias para cuidar mi corazón,
No sabía que debía hacerlo igual,
En mi fantasía de ser mejor,
Deje de observarte tal como eres.

No sabía que al maltratar tu corazón,
También maltrataba el mío,
Y aun más fuerte,
Éste iba muriendo gota a gota.

La soledad nos amarraba más y más,
Me preguntaba si valía la pena seguir,
Un suspiro no tenía su espacio,
Una lágrima era silenciada a cada rato.

La rabia era nuestra amiga,
Pero más aun la indiferencia a nuestro sentir,
Una relación de multitudes,
Un beso que era ajeno a cada momento.

Como lo siento,
Si supiera que me mataba por dentro,
Te habría amado más,

Al final creo que era eso lo que yo necesitaba.

martes, 21 de octubre de 2014

Extraño algo que nunca tuve.


Como mirar un recuerdo,
Que en realidad no existió.
Una ilusión que,
Desmorona mi alma.

Miro al pasado y
Te vuelvo a encontrar.
Acompañante,
Sin presencia.

Una luz calidad,
Pero sin existencia.
No sé si fue verdad,
O simple ilusión.

Me ensaño en buscar,
Eso que siento perdido.
Algo que nunca tuve,
Pero me falta.

Es el deseo,
De ser diferente.
Sustentar la búsqueda,
En un hecho inexistente.

Como saber,
Cuál es el camino,
Sin sentir los pasos,
Ni haberlo vivido.

Sigo en la búsqueda,
De un amor irreal;
Nunca existió,
Su color y su forma.

Solo dar,
No es nada más;
El vacio se cierra,
Y quizás lo encuentre.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Preguntas, cuestiones.


¿Cuando el amor se volvió una decepción?
¿Cuándo el querer se convirtió en suspiro?
¿Cuándo tu compañía ya no me fue grata?
Quisiera saberlo para luego olvidarlo.

Las sabanas siguen siendo heladas,
Los días pasajeros,
Las noches desoladas,
Tú presencia un misterio.

De la erógenidad pasamos al acto,
Del acto al receso,
Del receso a la rutina,
De la rutina al forcejeo por recuperarlo todo.

Recordando advertí,
Que las cosas ya no eran interesantes,
Que mi vida se había extinguido poco a poco,
Mientras tú te esforzabas por ocultar tus errores y yo lo míos.

Y lo siento diferente,
Era más un envoltorio de plástico,
Que recubría tu humanidad,
Estéril y sin gracia.

Y yo era diferente,
Deseaba recuperar la dulzura,
La originalidad de descubrirnos todos los días,
En un acto de simple creación.

No digo que sea tu culpa,
O la mía,
Solo digo que el tiempo no pasó en vano,
Dejo heridas que él mismo no puede curar.

Pero ¿Cómo me herí?
¿Cómo fue que llegamos a esto?
Las mismas preguntas,
Quizás sin respuestas más sensatas que lo que justifica nuestra humanidad.


Heridas mutuas, heridas de amor. 

sábado, 26 de julio de 2014

Por ti, susurro al viento.


Así como una suave brisa se asoma fugaz,
así siento cuando estoy contigo;
sólo en presencia,
náda de temor por estar.

Simples silencios,
que fecundan poco a poco,
 un espacio de inspiración,
donde estamos sin más.

Aromas que son empujadas,
a evocar una belleza antigua,
que se transforma en nueva,
con cada centímetro que te acercas.

La vida se vuelve susurro,
el susurro viento,
el viento una suave brisa,
y todo vuelve a empezar.


Descubro un mundo nuevo cuando te abrazo.

domingo, 11 de mayo de 2014

Madres hay muchas pero Mamás hay pocas.


Hoy como es día de las madres me veo tentado a escribir algo para ellas, pero no quisiera caer en el cliché de decir cosas bonitas y palabras alentadoras a unas mujeres que se han esforzado tanto en la vida para tener hijos sanos; sino que más bien quisiera compartir una reflexión sobre qué es ser Mamá.

Creo que en este mundo hay muchas mujeres que por cosas del destino, noches de placer, fallos de cálculo o quien sabe que otro pretexto, han visto repentinamente su cuerpo cambiar y de repente llega a su mente la idea de que van a “ser madres”. Serán madres, la naturaleza les ha dado la oportunidad de engendrar un hijo, un pequeño ser que crece poco a poco dentro de sí.

Cuando observo los índices de natalidad, de abortos provocados y de muertes de mujeres por causas de estos abortos y las practicas peligrosas a las que son capaces de someterse, creo y reafirmo que cada vez hay más madres, pero hay menos Mamás.

Yo creo que una “Mamá” a diferencia de una “madre” es aquella mujer que además de tener la capacidad física de engendrar vida; es a su vez, aquella mujer que tiene la fortaleza psíquica para contenerla. Contener la vida física y psíquica de un pequeño ser que está creciendo.

En este sentido veo que hay muchas mujeres que son madres, pero que lamentablemente no saben ser mamá. Una mamá no te prohíbe crecer, una mamá más bien te alienta, sabiendo que vas a cometer errores y que esos errores son necesarios para ti.

Una mamá te da tu espacio, te invita a reconocerte a través de ella, como alguien diferente, con ideas, sentimientos, emociones y fantasías diferentes. No te impone quien “debes ser”, sino que te estimula a que “descubras quien eres tú”.

Una mamá también te cuida, no solo con alimento, una buena leche física; sino también con miel, una buena cucharada espiritual. Al reconocerse a ella como una persona creativa y cuidadosa, te invita a ti a reconocerte como un ser amado, creado y que además puede ser creador.

Por último, para mí este es el tema más importante. Una verdadera mamá te enseña cómo ser mamá. No importa que seas mujer u hombre, joven o adolescente; a través de tu mamá, descubres el fino “arte de amar, crear y recibir amor”. Sin esto, todo lo demás es solo pérdida de tiempo.

Así que para mí, madres hay muchas, como los hijos de la calle, que hay muchos también. Hijos de madres que se han visto anuladas por el destino o las circunstancias, sin poder amar, sin poder luchar por sí o por sus hijos; mujeres que los han entregado a la gran madre fría y hostil “calle”.

Pero siempre hay esperanza, toda madre tuvo su mamá, basta con “querer recordar” cómo es amar simplemente, por sí y sin medidas, para que todos podamos reconstruir esa mamá interna que nos invita a seguir amando, sin límites y sin temor.

Feliz día a todas las MamáS que nos han arrullado por el camino de la vida.


Por un mundo lleno de más Mamás. Externas e internas. Que ES lo que todos, grandes y pequeños, necesitamos.

jueves, 3 de abril de 2014

Herida y Lucha de él (Fragmento).



Así como una sombra se levanta
Desafiando a un radiante sol,
Una amargura intenta luchar,
Contra un amor que cree le hace daño.

Dicen que la locura,
Es la pasión de un desengaño,
Que saca una clavada idea,
De un corazón muy maltratado.

Para él la esperanza no es otra cosa,
Que la frescura de el día llegado,
Que con caricias despierta el anhelo,
De un amante de algún mar lejano.

Pero un blanco sentimiento se yergue,
En la espesura del corazón amargo,
Dice poco y lo hace claro,
Promete limpiar su desenfado.

Lucha y limpia lo ensuciado,
Con palabras frescas, silencio y tacto,
Pero en lo hondo de ese corazón queda,
Una herida que no ha sanado.

Por más plegarias y poemas narre,
El corazón sigue muy amargado,
Solo espera que lo conquiste,
Un corazón que sea lavado.

Que no lo limpie desde fuera,
Sino desde su intrincado,
Sufre mucho poco dice,
Un corazón aun ultrajado.

Busca esperanza aunque no lo crea,
Sigue en su cuenta su arrebato,
Cree luchar contra el mundo afuera,
Cuando su sombra es su  maltrato.

Esa es su herida, esa es su lucha.

Una visión muy distinta,
Un corazón muy deseante,
Y su recuerdo de un mundo

Frívolo y arrogante.

domingo, 16 de febrero de 2014

De Ensueño.

(Obra: Valle de Ensueño; Marlene Uribe Tapia)
Producto de un sueño mal recordado,
Vi la vida pasar a mí alrededor,
Y yo seguí siendo el mismo,
Que dolor, que frustración.

Los miraba pasar,
Entre sonrisas y llantos,
Entre alegrías y angustias,
Y yo nada sentía.

Solo una pena me acompañaba,
Una sombra triste que enmudecía mis gritos,
Pidiendo ayuda,
Exclamando mi dolor.

Una jaula que yo mismo construí,
Como una invitación a darle al mundo una mirada,
Desde mi dolor,
Y sollocé tratando de despertar.

Solo estaba,
En media de la luz de la luna,
Que solo un reflejo brindaba,
De un bello sol que lo alumbraba todo al otro lado del sueño.

¿Qué me aislaba?
¿Qué me pasaba?
Solo miraba tinieblas
En vez de observar despertares.

Y soñé que te acercabas,
Sonriendo,
Me mirabas con pasión y ternura,
Y dijiste que me escuchabas.

Escuchaste mi dolor,
Escuchaste mi llanto,
Escuchaste mi pasión
Y allí estabas.

Solo mirando,
Con infinito amor,
Aquello en lo que me he convertido,
Un vestigio de un hombre asustado.
  
Temeroso de amar,
Temeroso de prosperar,
Preocupado del ¿qué va a pasar?,
Solo eso fui antes de ti.

Tu calor encendió mi hoguera,
Tu mirar despertó mis sentidos,
Tu voz me dio un camino,
Que transitar contigo.

El camino se ensanchaba,
Y las cosas parecían más lejas,
Aunque ya no te percibía,
Sé que estabas allí.

Un destello de luz irrumpió en todo el medio,
Desperté lentamente,
Y no te vi,
Pero sé que estuviste allí conmigo.

Ahora te busco,
Te busco casi desesperado,
Como un can que buscando a su amo,
Como una planta que busca su luz.

Ahora no sé si fuiste verdad,
No sé si estuviste allí,
Solo sé que te sentía,
Cerca, muy cerca, dentro de mí.

domingo, 2 de febrero de 2014

De Espejos.


Miradas fugaces,
Se asoman sin parar,
Reflejos furtivos,
Percibo en realidad.

Miro en las entrañas,
De un ser especular,
Que no tiene deseo,
Solo es de cristal.

Miradas que convergen,
Sin mirar en realidad,
Una sombra que camina,
Sin andar.

Solo me muestran,
La realidad especular,
De un corazón solitario,
Que camina sin andar.

Vaga solo en los reflejos,
De una ciudad de sombras,
Un suspiro en el viento,
Se asoma en a su pasar.

Que pena, que maldad,
Vivir una vida vacía,
Solo un reflejo,
Nada en realidad.

Perdido en el tiempo,
Un triste corazón está,
Su mirada languidece,

Sonríe para no llorar.

martes, 14 de enero de 2014

Cansancio.


Así como el viento sopla,
Así  las hojas son arrastradas por él,
Las horas pasan,
Yo sigo mi camino.

Un camino finito,
Que parece desesperante,
Nada como el pasar de unas aves,
Que hacen camino al volar.

Benditas ellas,
Se liberan del tedioso andar,
Las lleva el viento,
Como a las hojas ah de llevar.

Quizás no sea cansancio,
Sino malestar,
Una horas perdidas,
En un camino no más.

Sigo y sigo,
Camino, no más,
Pienso y repienso,
Camino, no más.

¿Que deja el camino al andar?
¿Cansancio no más?
¿Que deja el viento a la paja?
¿Una caricia fugas?

Estando cansados los pies caminante,
El rumbo es más desesperante,
Por más dulce que sea su final,
Siempre duelen lo pasos al andar.

¿Será solo fastidio?
¿o será malestar?
O solo una respuesta,
De un caminante sin verdad.

Un camino sin un sueño,
Se vuelve tedioso de andar,
Así como un corazón muy frio,
Que muere poco a poco sin amar.


Palabras, palabras, palabras no más.  Palabras sin ida o sentido, de un caminante cansado de andar.

martes, 6 de agosto de 2013

Desnudes sin costumbre.


Una vez más,
Siento que nada cambia,
Y sigo aquí,
Buscando mí ser.

Tras ropas estoy,
Ocultando lo que siento,
Una piel que se esconde al sentir.
Un pequeño ser que se esconde al vivir.

Busco y busco,
Desnudes al mirar,
Sentir al respirar,
Tocar y tocar.

Busco Y busco,
Un imposible,
Espectro de un recuerdo lejano,
Un sentir desnudo de piel con piel.

Una vez más,
Siento que nada cambia,
Y sigo aquí,
Buscando mí ser.

Mírame desnudo,
Sin mascaras,
Ni en ti,
Ni en mí.

Una vez más,
Siento que nada cambia,
Y sigo aquí,

Buscando mí ser quizás en tu ser.

viernes, 26 de julio de 2013

La Furia.



Cualquier cosa puede pasar en un mundo donde todo es fantasía y casi nada es realidad. A la vuelta de la quinta esquina, en la manzana donde vivía la abuela, allí mismo vivía una viejecita. Muy fea era ella en su aspecto. Sombría y oscura su mirada. De brazos gordos y dedos flacos. Con muchas pecas en todas sus manos, pero más manchada estaba su cara. Todo eso se acentuaba por una muy seria verruga que casi le adornaba la frente con un poco de seriedad.

Ella vivía sola y casi desvalida para los demás. En algunas temporadas del año casi nadie la veía. Nadie sabía cómo comía ni que hacia tanto tiempo allí dentro. Unos decían que era bruja. Otros decían que simplemente estaba enferma y otros, aun más atrevidos, decían que ya había muerto y que eso que a veces veían era solo su espectro, rondando por la casa, cuidando un tesoro que se encontraba dentro y por el cual había muerto.

Por esa misma manzana vivía Juan, el hijo del carnicero. A este niño le pasaba algo en particular. Algunos vecinos de él ni siquiera le hablaban, era tan blanco y delgado que parecía que estaba enfermo. Lucia siempre de aspecto frágil y un poco andrajoso. Por las calles se comentaba que él era así desde que su madre había muerto cuando apenas  tenía 3 años de edad.  Nadie le preguntaba que le pasaba, pero siempre eso decían.

Una tarde de esas en las casi nada suele pasar. Juan se encontraba tratando de jugar con otros niños de su cuadra. Pocos le prestaban atención; uno solo le mencionaba el nombre.

- “Juan, regrésamela”.  Era la pelota.

El se acercaba tímidamente a recogerla cuando escucha un grito desde atrás – “¡apúrate! Que no tenemos todo el día”.  A decir verdad, él era poco práctico con estas cosas. Muchas veces torpe y sin puntería.

Juan recoge la pelota e intenta hacer el tiro de su vida. Intentaba ponérsela en las manos al capitán del equipo “Los Quinto” que era el equipo de su cuadra.

Juan lo mira tímidamente, apunta y siente el aire entre sus manos; él solo deseaba hacerlo con un buen lanzamiento. Cierra los ojos y allí va.

Poco tiempo pasa cuando escucha  un - ¡Wooo!  Y luego un murmullo entre los jugadores. Él la había lanzado con fuerza y hasta con un poco de estilo, pero lo había hecho en dirección de la casa de la bruja enferma muerta. Había caído en su patio y nadie nunca nadie había entrado allí antes.

 Muy pronto los muchachos le reclamaron y le dijeron que tenía que buscar la pelota; sin ella no había más juego, pues era la única que tenían. Juan no estaba muy convencido de entrar y mucho menos de querer ver a la señora de la casa; si era que existía.

Para salir del paso y sin palabras con que alegar lo contrario, Juan accedió a subir por una de las paredes del patio de la casa, pero él solo quería ver si allí estaba la pelota. ¿No sería una broma lo que estos muchachos querían jugarle? ¿De verdad caería en la casa?

El único amigo que le reconocía, se ofrece a sostenerlo en su mano y darle impulso para que pueda subir el muro. Juan, un poco temeroso y bastante callado, mira a su amigo a los ojos cuando este le dice casi al oído sin que los otros se den cuenta – tranquilo, todo va a estar bien-. Coge impulso y se alza.

Una vez arriba, todo lo que podía ver era un montón de plantas extrañas, de esas que dicen que son medicinales, de las que tienen formas de partes del cuerpo; además veía muchas, muchas sombras. De repente, por allá, logro ver algo. ¿Esa era la pelota? La tenía que recoger.

Salta la vacío un poco entusiasmado por la idea de ser reconocido como el salvador del juego. “ellos serán mis amigos” se dice.

Cuando llega al suelo voltea hacia atrás y se da cuenta que el muro parecía más alto de lo que era del otro lado. Con o sin ayuda jamás podría salir por allí; el muro ya no era un pasaje, mucho menos una salida.

Sin ninguna otra salida, Juan emprende su búsqueda. Se adentra en un matorral de hierbas y montes con olores raros y susurros peculiares. Algunas de estas plantas se engancha en su ropa pero él logra fácilmente zafarse de ellas. Poco a poco conoce cada vez más el lugar. Sabe que ha visto barios materos con las mismas plantas; parece que hay una hilera de pequeños retoños de esa planta que es verde y morada, de pétalos grandes y carnosos. Es muy rara su flor. Como un color amarillo intenso y rojizo en su centro; de aroma dulce y sutil a la vez.  Se detiene para obsérvala mas detenidamente. Se acerca un poco. Y mientras más se acerca, más intenso es su olor.
Juan se da cuenta que de uno de sus pétalos puntiagudos se encuentra colgando una delicada gota  transparente; ¿Será esto lo que tiene un olor tan dulce? Juan toca con su dedo índice la frágil gota. Es como pegajosa. Es tan transparente que parece brillar con la poca luz que a ella le llega. Acerca su dedo. La ve detenidamente. Parece muy dulce y es tan bonita. Surge en él un deseo.

 – La probaré- se dice.

Al meter su dedo en su boca se da cuenta - ¡es amarga!, sabe a metal  - piensa. Intenta escupir pero esa gota pronto se diluye en su boca. Es muy amarga. Con el sabor amargo aun en su boca vuelve a la realidad. Él solo quiere buscar la pelota. Gira su cabeza y rastrea con su mirada un par de veces. La vuelve a divisar.

Cuando intenta acercarse a ella se da cuenta que su cuerpo ya no es el mismo; esta como más pesado, sus parpados también están pesados, todo él ya no es el mismo. Da forzosamente unos pasos y se acerca aun más. Parece que las sombras se mueven y susurran como susurra el viento entre la hojas. Ya casi llega. Esta apunto de cogerla cuando siente que ya no puede más y se desploma. Solo cae libremente hacia el suelo. Parece eterno el trayecto. Cae a la nada que siempre sostiene. Cuando de repente entre él y la nada se interponen unos brazos que evitan su caída. Escucha un gemido y también un golpe seco y profundo en el silencio cuando sucumbe ante la amargura de su boca. Ya no sabe nada.

El amigo esperaba desde fuera una respuesta. El tiempo pasa. Los ánimos y el asombro en los demás del grupo se disipan poco a poco cuando cada uno decide irse a su casa. Ya es tarde. ¿Será que está muerto?

Una gota de sudor recorre su frente y cae por su cien. Un ventilador viejo rechina en la pared esforzándose por lanzar hacia el muchacho algo de briza fresca. Juan abre los ojos y distingue una tenue luz amarillenta reflejada en una pared vieja y muy agrietada. El techo parece de paja roja muy oscura por el polvo. Un pequeño Cristo de metal verdoso cuelga en la pared. Esta no es su casa, ni es su cuarto.

- Estas dentro de mi casa – dice la señora. Con una voz carrasposa pero clara y directa. – Te he encontrado merodeando en mi patio, buscando una vanidad – señala con un tono cada vez más grave y acucioso.

Juan se encuentra en la cama de la señora. Está un poco perplejo por lo que estaba pasando; no sabía que decir o qué hacer. Esta aterrado.

-Tomaste una gota de flor de furia, ella te muestra la verdad; pero solo una verdad. –Señala la señora con voz misteriosa y ronca mientras miraba a Juan desde la puerta de la habitación.

 - ¿Buscabas la pelota para satisfacerlos a ellos o a ti? Se ve que les importas mucho si te dejaron venir solo a enfrentar a una bruja.

Juan no aguanta más. Dice con voz temblorosa y tímida - ¡ya señora! No me haga nada-. La señora le responde - ¿Por qué te importan tanto ellos si no le dices tú verdad?

Esa pregunta era muy inesperada. - ¿Cuál verdad? - Responde Juan aun mas intrigado que temeroso.

-La verdad que me dices a mí; la que ellos aun no ven y al parecer la verdad que aun tu tampoco ves- dice la señora en voz baja.

-¿pero cuál verdad? – Responde Juan impetuoso -¿Qué soy un rechazado y que nadie quiere estar conmigo? ¿Qué mi mamá ni mi papá quieren estar conmigo? Por eso es que mi papá trabaja todo el día y ¡mi mamá! Mi mamá. –Juan se queda en silencio sin poder continuar respondiendo.

Tras un largo silencio pregunta la señora ya un poco más seria y sin tantos rodeos -¿esa es tu verdad o la de ellos Juan? Yo quiero que me digas tu verdad – termina de decir la señora con entonación solemne y compasiva.

Juan ya no le teme a esta señora, la mira a los ojos aunque aún no sabe que responder. Surgen en él muchos sentimientos pero uno resalta entre todos. Es la rabia. La furia. Siente que le han querido imponer verdades desde fuera, verdades que no son de él, que son de los demás.

Eres torpe. Eres flaco. No te nutrieron. Eres débil. Carente. No te quieren. No te aprueban. No te aceptan. De pronto advirtió que parecía que se convirtió en aquello que los demás definieron en él. Él era el espacio que los demás le dejaron ser. La tristeza surge, pero más adelante emerge la rabia; una furia que combate a una flaca tristeza para no morir. Es la furia que lo hizo dormir y luego despertar mientras la tristeza lo adormecía más y más en la vida.

Mientras Juan revive en sus ojos una pequeña chispa de aventura y agilidad al conocer todo esto, la señora solo lo observa desde la puerta en silencio. Lo acompaña y cuida sin mencionar ninguna palabra. Lo reconoce.

Ella sale del cuarto para traer desde la cocina un vaso de leche miel junto a un trozo de pan.

-Come- le dice tiernamente – estás hambriento y la tristeza no te dejaba comer. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Vieja de corazón sombrío.


Un corazón triste y sombrío,
Que se yergue en medio del vacío,
Esperando una repuesta,
Ser querido.

Un corazón roto y sin brillo,
Desesperado por el mal que lo apena,
Espera en lo oscuro del pecho casi muerto,
De aquella dama en espera.

Sombrío, triste y sin sentido,
Gira su mundo al revés,
Esperando desde afuera,
Aquella esperanza con pies.

Blanco y resplandeciente,
Se imagina su candor,
Luchando por salvarla, fuerte,
Contra el viento y su señor.

Lo que ella no sabe, espera,
Es una frio candado azul,
Que la amarra al aquí afuera,
Dejando su mundo sin luz.

Desesperada ella consigue,
Su amado príncipe así,
Destronando de una cortada,
Su amada vida infantil.

Suenan, suenan las campanas,
En señal de aclamación,
La virgen por fin se corrompe,
Regala amor a su amor.

Triste, triste sigue y vuela,
Una triste esperanza cruel,
Ya no lo ama, está cansada,
Espera un hijo de él.

Sigue su marcha nefasta,
Buscado su verdad allí,
En donde la piel siente tristeza,
Por no despertar a sí.

 Envejece, se envejece,
Su cara marchita ya está,
Muestra sus desventuras,
Su amarga espera allí está.

Siendo ya casi de noche,
Su vida promete fallar,
Sigue la vieja ya sola,
Su amanta con ella no está.

Triste y amargado desprecio,
Por la vida le ha de llegar,
Siente morir ya sus sueños,
De una verdad sin igual.

Sueña. Un sueño le revela,
Que su tiempo perdido esta,
Ella se ve con los perros,
Esperando comida, no más.

Siente de pronto un impulso,
Que le hace sollozar,
Su triste vida le muestra,
Que todo en ella esta.

Ve la realidad diferente,
Siente su brillo llegar,
Comprende el amor de repente,
Que todo en ella esta.

Ve el devenir de la vida,
Ya es tarde no hay mas,
Sus ojos se apagan lentamente,
Su alma se abre al amar.

sábado, 31 de marzo de 2012

Miro (con esperanza).


Miro una estrella y deseo,
Deseo verte llegar,
Cargado de rosas
Y olor a azahar.

Miro una estrella y te busco,
Te busco en todo lugar,
Mirando al bullicio,
Mirando hacia el mar.

Quizás no te encuentre,
Quizás sea verdad,
Quizás solo existas,
En mi realidad.

Pero no lo creo,
Creo que eres verdad,
Creo que existe afuera,
Entre el cielo y el mar.

Sino este brillo,
Que me ha de alumbrar,
Sería solo un reflejo.
Gotas de cristal.

Pero como brilla,
Tú esencia allí esta,
Hoy quiero encontrarla,
Te quiero encontrar.

Pues hoy  siento,
Que en mis noches has de brillar,
No como fantasía,
Sino como realidad.

Como la estrella que alumbra,
Mi camino y mi andar,
Hay estarás tu,
Y mi mano vas a agarrar.

domingo, 18 de marzo de 2012

Besos malditos.



Que queman mi corazón,
Que arden en mi pecho,
Sin poder salir,
Sin poder volar.

Aquellos besos que de mi alma brotan,
Inertes ante una fría realidad,
Sencillos sueños de amor,
Que nunca jamás serán.

Dulces y salvajes esperan,
Poder luchar por tu amor,
Un amorque nunca llega,
Que nunca llega a mi corazón.

Malditos besos de emoción,
Que bullen de mi corazón,
Con la desdicha de haber nacido,
Para aquel que nunca los soñó.

Besos de lamentos hechos,
Fundidos en pura pación,
Deseando despertar un día,
De aquel encierro terror.

Miradas que a salir no llegan,
Temiendo un juicio peor,
Condenadas a mirar a dentro,
Un vacio que eterno de amor.

Tratando de vivir, yo vivo,
Buscando salidas de amor,
Buscando besos malditos,
Malditos lamentos de amor.

martes, 13 de diciembre de 2011

Soy en ti.


Quizás, quizás,
Un corazón roto no valga tu pena,
Una lágrima amarga no cabalgue tu corazón,
Pero me destruyes desde adentro,
Con tu oscuridad y mi poca luz,
Nada me queda.

Ningún santo ha pasado por tal martirio,
Una copa rota no son más que los labios que intento besar,
Un corazón frio es lo que me espera en tu pecho,
Que maldición la mía.

Tal vez las desventuras del tiempo cambien,
Pero algo me dice que seguirá todo igual,
Aferrado a mí sufrimiento espero no sufrir más,
Buscando una salida, espero nunca llegarla a encontrar.

Un delirio estoy viviendo,
En una realidad cada vez más tormentosa,
Un deleite me estoy negando,
De un principio más sano.

¿Qué será aquello?
¿Qué me conmueve por dentro?
¿Qué me hace sentir?
Creo que lo mismo que me hace olvidar.

Un corazón que no es completamente mío,
Un deseo totalmente insatisfecho,
Una obra inconclusa,
Es mi amor por ti,
Es mi deseo de ti,
Es lo que eres mí, 
Es mi  fantasía de lo que soy en ti.