Días de tormentos desesperados,
Noches de tinieblas embelesadas,
Con tristezas que aun desesperan,
A los más fuertes,
A los más fuertes.
Locura que despierta,
Mis más profundos instintos,
Lunadas que atropellan,
Mis más inmensos deseos,
Locura, locura,
Locuras de un día sin una noche.
Arde el fuego de mi desesperada alma sin alivio,
Con tormentos,
Con miserias.
Ave reina de los desesperados,
Ayúdame, ayúdame.
Tal vez de día sea mi fuerza la voluntad,
De noche soy preso de mis deseos,
Tal vez sea morir en vano,
Que en vano vivir muriendo en tu mano.
Cada día estará la locura mía solapada,
Por las piedras que una razón no muy loca.
Destruida por días de la selva amada,
Por las noche a vivada por las flores locas.
Mi alma, mi espíritu no descansa,
Luchando con lo impensable,
Tormentos de una idea, amante,
Lujurias de una noche sin ropa.

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