sábado, 9 de octubre de 2010

Doncella.


Caminado estaba por la plaza de san Bernardino, cuando vi pasar una bella joven.

Destellante sonrisa ilumino todo su rostro al ver como un golpe en las canillas me daba por despistado estar viéndola a ella y solo a ella sin advertir un banco, solo un banco.

Los días fueron pasando, las miradas aun mas atrevida que podía comunicarle, no podían sacar otra bella sonrisa, y solo podía conseguir que ese esplendoroso rostro mirase hacia otro lado; no se si por pudor, no se si por desprecio, solo se que no la había visto reír mas.

Un día caminando estaba con cabeza gacha; advierto de repente los pasos serenos y mansos de su presencia, rápidamente intento buscar su mirada, hacerme notar y atravesarme ante ella, solo obtengo un fugas atisbo en la que pude sentir que mis ojos y los de ellas se vaciaron mutuamente dentro del otro, casi como haciendo el amor; allí supe que quería mas, no se si por obstinado, no se si por orgulloso; la única mujer que me ha costado mas ganar; quizás sea por que es virgen y como virgen no pertenece a nadie, pero ahora pienso, que desdichada seria mi vida si ella perdiera esa belleza, que infortunado seria su futuro si no la perdiera y la volviera a ganar conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario